Hoy el diario El Mercurio publicó una noticia acerca de la muerte de Felipe Cruzat, pblicando el siguiente titular:

Ayer se realizaron los funerales del niño que murió esperando un transplante de corazón.

Masiva y emotiva despedida con pañuelos blancos tuvo Felipe Cruzat

"Padre, en tus manos entrego a mi hijo Felipe", fueron las palabras con las que Gonzalo Cruzat dio el último adiós al menor.

Sin duda, la muerte de este pequeño niño ha sido algo que ha conmovido a todo el país. Los 96 días que este niño luchó por seguir con vida y que esperó por un corazón fueron los más difíciles que tuvo que pasar la familia Cruzat. Sin embargo, este caso da para cuestionarse la solidaridad de los chilenos, las circuntancias y la forma en que actualmente se está pidiendo que nos hagamos donantes, campaña que está en manos del gobierno.

De acuerdo al primer punto, ¿los chilenos somos realmente solidarios?, según experiencias que requieren de solidaridad como los tiempos de la teletón, sin embargo esta solidaridad es un tanto cínica, ya que sólo aportamos con dinero, por lo que la etca materialista se apodera de esta situacion, pero ¿qué pasa cuando debemos donar algo que realmente sea nuestro? Sangre y órganos son cosas muy distintas que sin duda hacen meditar a los ciudadanos tal donación, por lo que debe haber un incentivo externo para llevar a cabo esta acción.

Por otra parte, el tema de las donación de órganos es una cuestión netamente circunstancial, puesto que hablando friamente, debemos esperar que alguien muera para que se pueda donar algun órgano. De modo, que ya no es una cuestión de ser solidarioo no, sino que va ás allá. Fuera de esto, el dolor de la familia de quien muere es tal que es difícil que piense en donar sus organos, de manera que lo emocional entra en juego.

Finalmente,  las campañas del gobierno no han resultado influyentes para los chilenos, puesto que el número de donantes no ha aumentado mucho en los últmos años. Creo que el gobierno debe ser más rudo, más austero en este tema; hacer tales campañas más directas y decir lo que realmente se necesita. De manera de desmitificar la donación, de esfumar las ideas que de van en contra de alguna religión o que los médcos no se esforzarán en salvar la vida de alguien por ser donante.

Es por eso que hago un llamado a que no esperemos que niños o personas que recién comienzan su vida mueran, por razones como las anteriormente nombradas.